miércoles, 20 de febrero de 2008

MONTON DE MALVAVISCOS


Esperando el semáforo en verde en un alto de la calle de morelos, vi de repente un monton de malvaviscos de colores pasteles. No, no aluciné, asi les llamo a los turistas, en su mayoría "gringos viejos" que pasean por los lugares mas feos de Monterrey.

Todos son iguales: las señoras son gorditas, tienen el cabello corto, muy blancas, con una bolsa de canguro en donde algún día fue su cintura, usan short y bermudas un poco metida en las pompis, usan calcetines, tenis de enfermera y traen unas mega playerotas que se me antoja como para hacer el quehacer en mi casa; Todas estan vestidas con colores pasteles. Los señores, son mas altos, menos gordos, y se ven mas jovenes y bellos que sus señoras.

Todos los malvaviscos se bajan juntos de un camion turistar y se van a comer al restaurant mas pinche pero folkclorico para ellos y no dejan de decir: oh, wonderful, wow! y se ven tan felices y sin ninguna mortificación. Mientras ellos pasean tranquilos, yo mientras pienso que se los van hacer mensos con los precios y les van a bajar unos buenos dolarucos.

Este día les tocó el atractivo visual de la ciudad muy nublado y lleno de smog, o sea el cerro de la silla, pero bueno, ese es gratis. ¡Que padre pasar la vejez viajando!, -pensé- y mientras ellos siguen felices aprovechando su retiro, el verde del semaforo me indica que a mi me queda un laaaaargo camino de deberes, trabajo, obligaciones y stress antes de soñar a estar como ellos.
¡¡que envidia!!!

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las cabeceras (¿asi se llaman?)

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