miércoles, 1 de junio de 2011

REALIDADES

Trabajo en un lugar muy prestigiado y reconocido a nivel nacional y creo que internacional también; desde la entrada se siente el cambio brusco de estar a 40 grados en la calle a sentir solo 20 grados. En lo que camino en los pasillos largos y remodelados con fachada antigua de iglesia, me pregunto si tengo un sueter en mi cajón.

Mientras le pico al elevador que me lleva al quinto piso veo mi teléfono tipo black berry pero mas chafo y sigo sin entenderle nada. Soy afortunada, el lugar en que tengo un buen de tiempo y un puesto estable está bonito.

Tengo un teléfono que si marco a otra extensión aparece mi nombre y un patio central con techo transparente aunque desde mi lugar solo veo una sala de juntas que dentro de 20 minutos deberé entrar para dormirme con los ojos abiertos y un árbol grande de mentiritas.

Mientras me siento y pienso todo lo anterior, esculco mi bolsa un poco desesperada, saco todo lo que traigo y pienso que no es posible que no tenga ni siquiera 10 pesos para completar un pinche café de 13!!!!!!!

las cabeceras (¿asi se llaman?)

las cabeceras (¿asi se llaman?)