lunes, 17 de enero de 2011

Triste coincidencia

Unos días antes de que Conchita-chopo se me fuera a un mundo mejor, yo la veía en la ventana de mi recámara sentada asomadilla viendo la neblina, cuando el día estaba frío. Ella se quedaba un ratito mirando fijamente no se a qué y luego se marchaba. La última vez que lo hizo recuerdo que cuando la vi me recordó mucho a mi papá en sus últimos días. También fue un día nublado donde el frío de Saltillo calaba hasta los huesos y en los humildes y fríos pasillos del IMSS mi papá me pedía que lo llevara hacia la ventana; ahí se quedaba un ratillo sentado en una silla de ruedas contemplando a la
neblina y con la mirada perdida muy pensativo mientras yo lloraba por dentro.

Luego le comenté a mi chaspagel la comparación de conchita y mi papá pero luego me arrepentí de pensarlo porque no quería que conchita se me fuera; pero el destino ya tenía escrito que esos serían sus últimos días.

Hoy vuelvo a sentir esa extraña sensación con Lola. La llevamos a el veterinario junto con Lucas para que se quedaran ahí en guardería mientras revisaba a Lola. Ella se puso igual que conchita y mi papá, asomada en el vidrio del carro con la mirada seria y fija en un día nublado y exageradamente frío.


Le hicieron unos estudios y resultó que mi Lola está desahuciada, tiene insuficiencia renal y le queda poco de vida. Me da mucha tristeza porque apenas tiene 1 año 5 meses, es aún una cachorra, pero Lola no era la misma juguetona de hace unos días, tenía tiempo triste sin jugar ni correr y perdió la mitad de su peso, solo nos queda darle calidad de vida.

Esa sensación sentí cuando la ví de espalda en el carro...otra que se me va.

domingo, 2 de enero de 2011

las cabeceras (¿asi se llaman?)

las cabeceras (¿asi se llaman?)