lunes, 9 de marzo de 2015

EL CINE PALACIO

Cine Palacio, Saltillo, Coah.


Hace poco me llegó una invitación para que firmara a favor de salvar el Cine Palacio que se encuentra ubicado en Saltillo. En cuanto me llegó la propuesta para firmar, me quedé
La verdad, si va a quedar así, mejor que lo reconstruyan
pensando que había pasado con ese cine que ya tenía muy olvidado en mi memoria; así que me metí a averiguar en  internet y al parecer lo compraron para hacer un centro comercial que para mi gusto se ve muy chafo. 


El cine tiene un valor sentimental para mi porque es el cine de mi infancia, lo recuerdo desde que era una niña como de los 6 años como hasta los 13. 

Ahí disfruté viendo Katy La Oruga, La  Abeja Maya, me traume con la escena de la alberca donde nadaban unos niños y luego el agua se tornaba roja en Alligator (no sé porqué los papás nos llevaron a ver esa horrible película que no era para niños); me estrese con Gremblis, me emocioné con Los Goones, grité como una loca con Fiebre de Amor con Luis Miguel y Lucerito y me reí con Ya Nunca Más también de Luis Miguel (sorry!, no había más :S)

Ese cine lo recuerdo ya viejo; ahora sé que lo abrieron en 1941 y yo lo conocí en los 80's.
Recuerdo que pasaban DOS PELÍCULAS: una estelar y la otra de relleno, y a veces era mejor la de relleno. 

LA PUBLICIDAD era de risa porque al apagarse las luces se veía en la pantalla dos tarjetas de presentación mal acomodadas y chuecas (como si las hubiera puesto un proyector casero) y una tarjeta anunciaba una pastelería con tipografía scrip y un teléfono con solo 6 números y la otra una ferretera; todo esto con música de fondo como de vals de los años cincuenta. (Ahora la publicidad y los cortos duran más de 15 minutos, que hasta se te olvida que película entraste a ver).

Había un ACOMODADOR que era un chavo con una linterna que te ayudaba a oscuras y checaba que lugar estaba desocupado en caso de que llegaras tarde a la función.

En cuanto prendían las luces en EL INTERMEDIO, el cine se convertía en un salón infantil donde todos los niños (incluyéndome) gritábamos y corríamos por toda la pantalla como pendejos sin rumbo fijo. Recuerdo también, que las puertas de los baños parecían puertas de un quirófano antigüo y los dos baños estaban dentro de la sala, uno enfrente del otro.


En ese cine ya mas puberta ME CORRIERON junto con mi amiga Alma Rosa porque desde arriba molestábamos al auditorio aventando palomitas de maíz toda la función y como era de esperarse, la gente se quejó y subieron por nosotras y nos sacaron a mitad de la película. 

En fin, creo que fue un cine muy popular entre los niños de mi época y otras anteriores. 
No sé si el cine logre mantenerse de pie, pero de seguro mis recuerdos si se quedarán siempre con mucho cariño. Gracias Cine Palacio



las cabeceras (¿asi se llaman?)

las cabeceras (¿asi se llaman?)