martes, 25 de marzo de 2008

LA COJA, LA DESMAYADA Y LUIS MIGUEL


Si Pepe tuviera menos edad, ahorita estaría haciendo castin para "La Academia" o "American Idol".
Pepe reprobó la primaria, la secundaria y la prepa, de esta ultima lo corrieron del Colegio México y cayó en una prepa abierta donde estudiaban alguno que otro corrido. Él estaba en el turno de la mañana y la raza que estaba medio de "miedo" era el del turno de la noche. "La Narvaez" era (no sé si hoy lo sigue siendo) un edificio tétrico y muy antiguo donde antes fué un hospital, y el salón de mi hermano, era el quirófano (¡que miedo!). Pepe era el popular "fresilla" de su salón y se juntaba con los disque "fresillas" corridos.

Un día se le ocurrió hacer un espectáculo nocturno donde supuestamente cantarían sus amigas (entre ellas su novia) y amigos canciones de Timbiriche, Emmanuel, Luis Miguel y Mijares (música que solo le gustaba a él, ya que se creía un Luis Miguel región 4). Sus amigos le hicieron segunda y les llegó el gran dia donde mi casa estaba llena de maderas, luces, papel celofán, vestuarios y todos estaban histéricos porque se les venía el tiempo encima y no se organizaron bien. Yo, ajena a todo ese "trajetreo", solo observaba de reojo tranquilamente y de ratos me retiraba.

Una hora antes de partir a "su concierto" Pepe me habló estresado y me dijo que les pusiera algunos pasos de bailes. -¡¡¡Que!!!, ¿¿ni siquiera han ensayado??, ¡Que bárbaros!- le dije-. Ya mas tarde todo histérico se molestó porque su novia se había rajado (la única coherente) y otra vez fui requerida por mi hermano pero ahora su petición se había salido de control. Me dijo que sustituiría a su novia y que sería Paulina Rubio. ¡¡¡Queeee!!!, me reí bastante y pensé que verdaderamente sería un desastre. Mis hermanas me dijeron que que podía perder aparte de hacer el ridículo, me dijeron que nadie me conocía en esa escuela y una de las amigas de Pepe me dijo que la gente de la escuela era súper buena onda, que no me preocupara. Así qué busqué entre mi ropa "artística" una torerita verde y me lo puse con un corsé de lentejuela y jeans, y acepté un poco nerviosa porque según yo íbamos a cantar en vivo. Toda la familia apoyó a Pepe. Mi papá nos llevó ya pasada la noche en su topaz blanco mientras Pepe me daba indicaciones de donde tenía que subir, ya que no conocía por dentro su escuela. Me puso unos lentes oscuros y me dijo que no me los quitara y que lo siguiera.

Mi papá metió el carro hasta el patio y me sorprendí la cantidad de gente que había pues estaba llenísimo, no sabía que me preocupaba mas: si salir al escenario o parecer todo menos Paulina Rubio. total, Pepe me dio la indicación y salimos corriendo.

Como no veía nada con los lentes, casi de inmediato me caí en medio de una "muchedumbre", un amigo de Pepe me rescató y en ese momento no me di cuenta que se me había roto el pantalón de la rodilla y que estaba sangrando, luego me subieron por unas escaleras de madera a un techo donde era el "escenario" y cuando pusieron la música, empezaron hacer "playback". Ya cuando estaba reaccionando de todo lo que estaba pasando, la gente empezó a "abuchear" y la amiga que me dijo que "todos eran maravillosos" se desvaneció y cayó como tabla a mis pies, la pobre se desmayó de la impresión. Recuerdo que Pepe me jaló y me dijo: -¡prende tu micrófono, vamos a cantar de verdad!- y ya no pudimos porque nos empezaron a aventar papeles de cuaderno con tierra y otros con piedras; yo me agaché a echarle aire a la "desmayada buena onda" y otra de las
monas se puso a llorar y para acabarla nos quitaron la escalera. Eso si, teníamos un grupo medio escaso pero muy entusiasta de niñas gritando a mero adelante y apoyándonos. (mínimo se merecía una cancioncita "a capela").

La "Paulina Rubio morena" ya andaba toda despeinada, cojeando y con la mitad del pantalón y unos maestros nos ayudaron atravesar el techo, yo para entonces ya estaba con una risa nerviosa. Cuando por fin salimos, llegó el intrépido de "Harrison Ford" en su carro blanco a rescatarnos y nos dijo: -¡Entren rápido!- y los que pudimos entramos y mi papá le arrancó mientras todos nos moríamos de risa. Mi papá le dijo a Pepe que a ver cuando le volvía hacer caso pero todos sobrevivimos y la desmayada también. Pepe estaba entre que quería llorar y reír y yo solo pensaba en la carrilla que le echarían a el pobre de mi hermano al día siguiente.

El colmo de todo esta "aventurita musical" fue que al día siguiente llegué muy tranquila a mi Colegio y al entrar al salón lo primero que escuché fue un "Te vimos ayer en la noche"..., cuando el responsable de mi actuación no le fue nada mal en su escuela matutina, aunque de la carrilla de mi papá de todo el mes, no se salvó.

Año glorioso: 1989

2 comentarios:

Alice dijo...

jajaja que barbara!... yo la neta huyo a la menor posibilidad de hacer un ridiculo... me da miedo el abucheo... pero admito que me me pierdo de experiencias tan simpaticas...

no sabia que la Narvaez era un hospital... con razon esta de miedo... yo soy Ateneista!!

Anónimo dijo...

Mi hermana tambien es Ateneista

las cabeceras (¿asi se llaman?)

las cabeceras (¿asi se llaman?)