jueves, 6 de marzo de 2008

BUSCANDO EL YOGA


Ayer empesé una clase de prueba de yoga a ver si me interesaba.

Lo cheque por internet y me gustó mucho; ya que me presenté en el lugar, me di cuenta que agarraron a un buen diseñador para enganchar su publicidad ya que el lugar es medio raro-viejo y esta lleno de incienso, pero no me podía distraer de mi objetivo principal:
hacer yoga
. Como se me hizo tarde en la mañana, agarré lo primero que encontré, nada deportivo, así que me di cuenta que me llevé una blusa psicodélica nada relajante y si muy estresante color fiucha con una calavera negra y blanca y aparte me quedaba chica. Ni modo, mientras me compro mi ropa deportiva.

Estos son algunos puntos de mi primer clase:

1) la maestra no me motivó mucho porque a pesar que tiene voz relajante, si la ví con lonjitas y muchas espinillas en la cara. ¿que no se supone que tienen una vida saludable?.
2) en toda la clase no dejó de escucharse mi tronadera de huesos en todo el cuerpo, parecía matraca.
3) la blusa me quedaba chica y el pantalón se me caía así que no estaba tan relajada ni concentrada.
4) me empezó a dar un calambre horrible en mi pie y se me empezó a torcer, estuve apunto de gritar pero veía a todos tan relajados que me aguanté el dolor mientras salía una lagrima de mi ojo. ¡¡Duele horribleee!!
5) lo mejor de todo fue que al final nos acostamos, nos apagó la maestra la luz, cerramos los ojos, y se suponía que mientras ella hablaba tiernamente con su voz dulce cada músculo se iba relajando. Se siente fregón pero me perdí porque cuando escuché que la maestra decía que dejaramos caer los brazos, las piernas y la espalda, poco a poco escuchaba su voz cada vez mas lejos y de repente ya estaba en una aldea rara con mucha gente y resulta que ya estaba soñando y me dormí en la clase. Afortunadamente fueron unos pocos minutos pero cuando abrí los ojos ya la gente se estaba levantando.
6) Salí muy relajada pensando en que tenía que tener una vida mas saludable pero esa motivación terminó cuando me topé con los elotes la purísima y no me pude resistir y me compre un vaso grande.

Conclusión: La yoga me gustó mucho y la clase también, el lugar todavía no me convence pero seguiré buscando y practicado hasta que lo pueda hacer yo sola y nivelar mis "chacras". ¡Vaya que si aprendí en una clase!.

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las cabeceras (¿asi se llaman?)

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