POR ANDAR DE NOVEDOSA
La mayoría de las veces suelo ser muy espontánea, me gusta lo sencillo y no me gusta planear nada, me gusta mas el "a ver que pasa" y afortunadamente la mayoría de las veces me ha salido bien, y ahora compruebo que seguiré con esa filosofía, ya que por querer planear algo diferente, por anticipado y andar de novedosa, no me salio mi plan de fin de semana para salir de la rutina, descansar y de paso festejar nuestro aniversario.
Reserve con tiempo en el Hotel Chipinque que está ubicado en las alturas de la Sierra Madre (donde nos casamos) con un paquete de habitación y cena romántica en el mirador a los pies de la ciudad, con velas, botella de vino y servicio privado y ¡Oh sorpresa!, que buen "chasco" nos llevamos.
Desde nuestra llegada "Pocahontas" no nos peló, (la recepcionista con cara caricaturesca), y ya después de esperar, nos fuimos a la habitación. Ahí nos esperaba otro personaje caricaturesco que se parecía a el de la película El cadáver de la novia (Victor Van Dort) y con voz tétrica y botella de vino en mano entro a nuestra habitación sin saludar. Nos entregó la botella pero el individuo ni se movía, ni hablaba ni decía nada.
La habitación estaba acogedora y arreglada para nosotros, pero me dio risa que supuestamente tenía una vista "espectacular" (así lo manejan en su pagina de internet) porque "disque" se ve la ciudad y efectivamente, solo con el pequeño detalle que hay frondosos árboles tétricos que tapan todo el panorama. Bueno, eso era lo de menos, donde si se pasaron fue en la dichosa "Cena Romántica".
A las 9:00 de la noche nos dirigimos arregladitos para disfrutar al aire libre de nuestra cena, que por cierto, de estar abajo en la ciudad a 42 grados, arriba estabamos como a 20 deliciosos, agradables y frescos grados centígrados. Al llegar solo estaban en tres miradores unas tristes mesas sin arreglar, le preguntamos a la amena "Pocahontas" y no nos volvió a pelar y nos dijo que preguntaramos en el restaurante. Ya medios molestos nos alcanzo el tétrico señor de la tarde y al sentarnos nos pregunto si teníamos habitación. (Ya no se acordaba que él nos recibió en la tarde). Le pregunté por las velas porque estábamos a oscuras y el individuo ya no regresó, así nos quedamos a oscuras. Media hora después llego otro mesero apenas para preguntarnos que queríamos de tomar. (paciencia Yolanda, paciencia).
Eso no fue nada, se suponía que el lugar estaba reservado y privado y de repente llegaron tres argentinos y se pusieron enfrente de nosotros para ver la ciudad, tapándonos la vista y entre ellos platicando como si no estuviéramos, -"es un buen lugar para meditar che..." -decían- y nosotros viéndoles las pompas porque sin ninguna pena se quitaron. De rato llego otro mesero a dejarnos unos refrescos y nos cambiaron el menú, nos llevaron un triste y tibio caldo tlalpeño y unos platillos que no tenían nada que ver con lo que habíamos reservado. A la hora del postre nos dijeron sin pena que ya no había harina para las crepas. Ya de rato, no mas lo que nos faltaba, un niño atras de nosotros en el suelo jugando, ya de plano nos veíamos raros, y después de estar a oscuras porque nunca llegaron las velas, prendieron una luz muy fuerte (ahí apenas me di cuenta que había mantequilla). La botella de vino jamás llegó. Ya de plano nos reímos y mejor recordamos aquella noche que nos casamos. De rato nos fuimos a la habitación y 3 veces tuvimos que hablar para reclamar el vino que jamás nos llevaron en la cena, y después de gritar por una arañota patuda que me asustó en el baño y espantar las hormigas gigantescas que se subían a la cama, llego un señor con la botella y sin ninguna pena nos cobro los refrescos de la cena que porque no incluían. ¡¡¡¡Que poca!!!!!.
Al día siguiente mejor desayunamos en el restaurante, ya por nuestra cuenta, mientras veíamos por los ventanales hermosos pájaros de colores, ardillas y pájaros carpinteros, pero lo que mas me llamó la atención, fue este abre-sodas que no veía desde que estaba chiquita.
En fin, pese a eso estuvo genial y valió la pena porque la vista de la ciudad, la sierra, la naturaleza y el estar juntos fuera de casa los valía, pero en cuanto al personal del hotel de verdad si estan para reportarlos, y asi lo hicimos (han de estar mal pagados), así que para la otra, cero planes y mejor irnos a la aventura, "a ver que pasa"...
Reserve con tiempo en el Hotel Chipinque que está ubicado en las alturas de la Sierra Madre (donde nos casamos) con un paquete de habitación y cena romántica en el mirador a los pies de la ciudad, con velas, botella de vino y servicio privado y ¡Oh sorpresa!, que buen "chasco" nos llevamos.
Desde nuestra llegada "Pocahontas" no nos peló, (la recepcionista con cara caricaturesca), y ya después de esperar, nos fuimos a la habitación. Ahí nos esperaba otro personaje caricaturesco que se parecía a el de la película El cadáver de la novia (Victor Van Dort) y con voz tétrica y botella de vino en mano entro a nuestra habitación sin saludar. Nos entregó la botella pero el individuo ni se movía, ni hablaba ni decía nada.
A las 9:00 de la noche nos dirigimos arregladitos para disfrutar al aire libre de nuestra cena, que por cierto, de estar abajo en la ciudad a 42 grados, arriba estabamos como a 20 deliciosos, agradables y frescos grados centígrados. Al llegar solo estaban en tres miradores unas tristes mesas sin arreglar, le preguntamos a la amena "Pocahontas" y no nos volvió a pelar y nos dijo que preguntaramos en el restaurante. Ya medios molestos nos alcanzo el tétrico señor de la tarde y al sentarnos nos pregunto si teníamos habitación. (Ya no se acordaba que él nos recibió en la tarde). Le pregunté por las velas porque estábamos a oscuras y el individuo ya no regresó, así nos quedamos a oscuras. Media hora después llego otro mesero apenas para preguntarnos que queríamos de tomar. (paciencia Yolanda, paciencia).
Eso no fue nada, se suponía que el lugar estaba reservado y privado y de repente llegaron tres argentinos y se pusieron enfrente de nosotros para ver la ciudad, tapándonos la vista y entre ellos platicando como si no estuviéramos, -"es un buen lugar para meditar che..." -decían- y nosotros viéndoles las pompas porque sin ninguna pena se quitaron. De rato llego otro mesero a dejarnos unos refrescos y nos cambiaron el menú, nos llevaron un triste y tibio caldo tlalpeño y unos platillos que no tenían nada que ver con lo que habíamos reservado. A la hora del postre nos dijeron sin pena que ya no había harina para las crepas. Ya de rato, no mas lo que nos faltaba, un niño atras de nosotros en el suelo jugando, ya de plano nos veíamos raros, y después de estar a oscuras porque nunca llegaron las velas, prendieron una luz muy fuerte (ahí apenas me di cuenta que había mantequilla). La botella de vino jamás llegó. Ya de plano nos reímos y mejor recordamos aquella noche que nos casamos. De rato nos fuimos a la habitación y 3 veces tuvimos que hablar para reclamar el vino que jamás nos llevaron en la cena, y después de gritar por una arañota patuda que me asustó en el baño y espantar las hormigas gigantescas que se subían a la cama, llego un señor con la botella y sin ninguna pena nos cobro los refrescos de la cena que porque no incluían. ¡¡¡¡Que poca!!!!!.
En fin, pese a eso estuvo genial y valió la pena porque la vista de la ciudad, la sierra, la naturaleza y el estar juntos fuera de casa los valía, pero en cuanto al personal del hotel de verdad si estan para reportarlos, y asi lo hicimos (han de estar mal pagados), así que para la otra, cero planes y mejor irnos a la aventura, "a ver que pasa"...
Comentarios
lo bueno es que ustedes disfrutaron de su tiempo a pesar de los empleados incompetentes...
A mì me pasa al revès. Quiero andar de espontànea y le digo "eh, voy para allà, no?" y que me dice`, "sì, ven, pero es que hoy salgo tarde del trabajo por no sè què y luego mamà quiere que la lleve allà bien pinche lejos... sì llego pero... puedes màs tarde?" y ps màs tarde yo no puedo y digo "no, ps ahì para la otra".
Que bueno que tomaste las cosas con filosofia, total, lo mas importante es que estuvieron juntitos y queriendose harrrrto¡¡¡
Linda Foto :)
Otra cosilla, nos tienes confundidas a mi y la Crossty del primer comentario, las dos escribimos para el Blog http://before30s.blogspot.com/, ayer me dejaste un comentario en un post que hice, pero me llamaste Crossty. Yo soy Guasonica, y soy la de NYC, siempre pongo eso al lado de los titulos de mis entradas y Crossty siempre pone BCN porque vive en Barcelona.
Siguenos visitando :-)
P.D. uacala lo de la araña.
me dio mucha risa lo de la raña patona!
un abrazo!