martes, 11 de febrero de 2014

MI SEXTO MOMENTO


Tengo 6 momentos en mi vida tanto buenos como malos que de alguna manera me han impactado y creo que nunca se me van a olvidar: 
El primer momento fue cuando vi a mi papá llorar en el patio de mi casa estando muy tomado con las piernas con cortadas porque minutos antes se había enojado mucho y aventó el asador al chapoteadero. Yo tendría unos 9 o 10 años. Otro suceso más ameno fue muchos años después, cuando vi la cara de Carlos entre feliz e incrédulo cuando le llevé serenata y ya no eramos ni novios ni amigos, y con eso retomamos bien nuestro noviazgo después de algunas altas y bajas. El tercero fue ver la misma cara de Carlos pero con una mirada diferente en el primer instante que me vio vestida de novia. El cuarto momento fue llegar al hospital del imss y ver a mi hermana Wera en una esquina llorando desconsolada por la enfermedad terminal de mi papá. El quinto momento fue escuchar el llanto tan hermoso, agudo, tierno y tímido de Domy el gran día en que ella nació. El sexto momento fue ayer en el aeropuerto, cuando vi llegar a Gaby muy delgada, en silla de ruedas, con su bebé de 8 meses acurrucada y tranquila en su hombro mientras ella sonreía y su familia la llenaba de globos y abrazos.
Gaby quedó de llegar a la una de Houston, pero entendimos mal y a esa hora apenas abordaría, asi que nos quedamos Carlos y yo 2 horas en el aeropuerto. Primero fuimos al starbucks a compranos los cafés más caros que hemos tomado, porque fueron casi 100 pesos de dos cafes disque "altos" como el precio y ni sabían rico; luego sin saber realmente en que aerolínea llegaría recorrimos con un camioncito que sale del aeropuerto la terminal C y B a ver si salía por ahí, y en medio de la nada terminamos en un lugar dentro del aeropuerto donde llegan y se van los paquetes de mensajería. Después de bromear mucho y reirnos por lo perdidos que estábamos con un café en la mano y casi 30 grados locos de temperatura mientras carlos preguntaba a una señorita del mostrador de DHL donde fregados estábamos y apuntaba con su mano izquierda en el mismísimo segundo que yo me atravesaba y sin querer tiró mi café y solo le dejamos a la señorita el piso chorreado de cafeína, y aunque nos reímos apenados sabíamos que unos largos minutos más tarde la cosa se pondría seria.
Cuando por fin perdimos el tiempo (literalmente estando perdidos) logramos estar en la sala correcta y quince minutos antes de que aterrizara el avión vimos llegar a la mamá de Gaby tan guapa como siempre, al igual que su hermana Tercy con su esposo y sus niños que llegaron con globos.
Entre pláticas amenas y otras no tanto, la mamá de Gaby nos pidió no llorar cuando ella llegara, pero todos sabíamos en el fondo que nos iba a costar mucho. Yo solo pensé que si yo solo era la amiga-cuñada postiza (porque Carlos y Gaby son grandes amigos que se tratan como hermanos) y sentía mucha emoción y a la vez estaba conmovida, no me imaginaba que podían estar pensando su hermana y su mamá al verla llegar.
Los minutos de repente pasaron rápido y las puertas se abrieron. Lo primero que hice fue saludar súper efusiva a Gaby desde lejos mientras alguien de la aerolínea la llevaba en silla de ruedas con Angelique, su bebita que de inmediato admiré mucho al verla tan tranquila, tan protegida y segura al lado de su mamá, sin ni siquiera traer puesto un chupón que es la salvación de todo bebé inquieto. Ella solo nos sonreía a todos con sus enormes ojos de color. 
Primero la abrazaron sus sobrinos y la llenaron de globos, luego llegó su mamá, Tercy, Carlos y yo. Carlos iba a tomar una foto y una persona que estaba por ahí se ofreció a  tomarla para que él saliera; y mientras nos tomaban la foto, yo veía a la gente de alrededor ajena a nuestra alegría muy conmovida; pero de esas miradas discretas que se sienten solidarias y como apoyando a nuestras recien llegadas.
Ya en la camioneta de Tercy fue diferente; mientras yo cargaba a Angelique y la colocaba en el portabebé, vi otra escena que hizo que mi lágrima ya no se detuviera más y fue ver a Gaby abrazada de su mamá y al mismo tiempo cabeza con cabeza con Carlos y los vi llorar. Yo solo puse mi mano sobre la de ella y terminé en el abrazo llorando también.
Nos despedimos de todos porque ella tenía que irse a descansar antes de iniciar su tratamiento de 2 meses. Mi sexto momento no se me va a olvidad.
Por fin Gaby está en casa….

2 comentarios:

La Nus dijo...

:'( Saludos Yol. Emotivo tu post. Y pues aquí me tienes resgresando...Espero animarme a escribir pronto saludos!

Lau dijo...

Què hermsoso post comadrita, muy emotivo desde ahora Gaby està en mis oraciones para que tenga una vida larga de salud y amor :) me inspiraste para escribir mis momentos... te quiero muchisimo y estoy muy orgullosa de haber encontrado a una amiga que tiene un alma tan limpia :)

las cabeceras (¿asi se llaman?)

las cabeceras (¿asi se llaman?)