MANEJADA SIN MANEJAR



LA MANEJADA SIN MANEJAR

Ayer vi a mi buen amigo Yoch. Él sabe que no sé manejar y como él tiene relativamente pocos años que al fin se animó a tomar el volante, pues me entiende un poquito más. 
Yorch me dijo que cuando yo quisiera él me enseñaba. ¿y si das una vuelta en el estacionamiento ahora? -me preguntó-, ¡Siiiii, vamos!, antes de que me arrepienta -dije emocionada-

Llegando al estacionamiento vi todo oscuro. Yorch buscó el lugar más vacío de seguro para que no me chinge un auto estacionado (yo creo él pensó), así que nos fuimos al piso de abajo donde no habían muchos carros. 

Me dio mucha risa y asombro que cuando le pregunté cuál era el freno y cuál el acelerador  se quedó con cara pensativa y no me decía nada. 

Espérame tantito, no me acuerdo -me dijo-. 
¡Nombre, a que buen santo me estoy encomendando! ¿¡cómo que no te acuerdas???!!!. le dije.

No tan seguro me dijo que le diera despacio y ahí sabríamos. ¿Es en serio?, jajajaja. solté la carcajada. 

Cuando empecé a mover el vehículo realmente me sentí realizada y pensé que iba muy rápido cuando Yorch me dijo que le bajara un poco la velocidad, realmente me lo creí,  pero en realidad se estaba burlando de mi porque no iba ni a 10.

La prueba no duró ni cinco minutos y en un lugar vacío lo dejé muy mal estacionado y la verdad se me hizo difícil, no tanto manejar el vehículo, sino enfrentar mi miedo, ese si está cañón.

Me puse a pensar en el origen de todo esto y escarbé un poco en mi pasado. Lo primero que pensé es que había estado en varios accidentes a lo largo de mi vida. 

Uno que recuerdo muy vagamente fue un bocho y una vía, otro que si recuerdo muy bien fue de niña en el centro de Saltillo, donde minutos antes nuestro perro Terry empezó a ladrar y a portarse raro cuando un carro se quedó sin frenos y nos chocó de lado y terminamos en la esquina de una iglesia. Ahí iba con mis papás y mis hermanas y recuerdo que unos vecinos de esa calle nos auxiliaron. 

Otra que recuerdo fue en la carretera a Guayabitos. En una subida llena de curvas presentía que íbamos a chocar, y era más que obvio porque mi tío estaba muy pasado de copas y mi prima Vane iba adelante con él deteniéndole una cerveza al baboso, y atrás yo iba con mis hermanas. El carro zigzagueó y terminamos en la orilla de un barranco. La verdad fue un milagro porque tantito más y caíamos al vacío. Recuerdo que yo aplasté a mis hermanas y caí encima de ellas. Al bajarnos a mi prima le dio un ataque de risa y a mi hermana Paty un ataque de maldiciones porque no paró (con justa razón) de rayarsela a mi tío que le dijo desde estúpido hasta chingas a tu....mi abuelita que culpa tiene y yo como mensa me paré en la esquina y les dije que traía dinero para un taxi cuando en carretera obvio no iba aparecer ni uno, pero eran que estaba como en shock. Mi tío nos pidió que no dijéramos nada a mi abuelita, pero no fue necesario porque mi abuelita adorada tuvo una corazonada y al llegar sanas y madreadas se fue directo a regañar a mi tío que ni zapatos traía (me pregunto cómo nos dejaron con él). Mi papá jamás se enteró del accidente a pesar que vio a mi prima con el brazo enyesado y de verdad de milagro nos salvamos.

Otra más fue en la despedida de soltera de mi cuñada en Saltillo que apenas mi hermano y yo íbamos por ella cuando un carro se pasó un rojo y que gracias a que yo grité, mi hermano le aceleró y el golpe no fue directo a mi sino a la parte de atrás´, aún así nos dio una vuelta y terminamos pegándole a un microbús. El carro que traíamos era nuevecito de agencia y era el primero y último que mi hermana Paty se compró. Ese carrito le trajo muchísimos problemas después, así que terminó por venderlo a muy bajo precio.

Aquí en Monterrey tuvimos un choque por alcance en nuestra camioneta recién salida de la agencia. recuerdo que ni sentí el golpe pero al bajarnos la camioneta de un lado ya estaba toda desmadrada y aún no dábamos ni el primer pago. Mi suegra nunca supo y tuvimos que pasar por ella con el carro golpeado pero no se daba cuenta porque siempre la subía y bajaba del lado bueno.

En fin, creo que eso a influido en que nunca me haya animado agarrar uno, pero si es algo de lo que me arrepiento mucho porque andar en taxis y uber es tirar dinero.

También analicé mis buenos y malos maestros del manejo. 

Mi hermano. 

Calificación: reprobado. 
Luego luego le agarraba la histeria conmigo. 

Mich (una amiga).

Calificación: 10
Super linda, súper paciente, pero solo pudimos en nuestra hora de comida cuando trabajabamos juntas en el periódico.

Carlos. 

calificación: reprobado, reprobado y reprobado.
Él también se ponía histérico y cero paciente conmigo, cuando apenas le hacía preguntas de cómo se manejaba el vehículo, así que no me sentí segura, así que contraté al hermano (le llamaremos Luis) de una amiga que tenía un negocio de manejo y poooobre hombre porque lo hice ver su suerte jajajaja.

El primer día empezamos bien, él amable y yo abierta. Dimos una vuelta en el río Santa Catarina y después de 15 minutos la armonía se volvió película de terror para mi. Luis me dijo que le diera para la carretera a Reynosa tomando constitución, que es una vía donde pasan hechos madres los carros. Yo traumadamente me negué y Luis se desesperó tanto que me empezó a gritar y como de su lado podía manejar él, pues le dio sin pensarlo a una avenida de alta velocidad. Yo sólo pensé que o me estampo o me concentro, así que a la fuerza lo logré y ahí me veía super traumada manejando por primera vez un carro estandar. No tenía idea de nada que tan bruta yo, le dije angustiada que tenía un carro pegado a mi. Luis me preguntó que de qué color era y le dije que blanco, él atacado de la risa y molesto a la vez (rara combinación) me dijo que el carro era el que estaba manejando (así o mas mensa yo). 

Yo para bajarle su enojo le pregunté que a qué se dedicaba y se me quedó viendo con una cara endemoniada, porque obvio estaba trabajando conmigo en ese momento. Total, terminé tan mal que tuvimos que parar en casa de un amigo de él que le pidió su baño para que yo vomitara. No no no fatal!!!!!. Al final nos paramos en un lugar donde me dio un librito que me tenía que aprender y me empezó hablar del tráfico, los señalamientos, las reglas, el tránsito mientras yo solo pensaba que regresé al colegio y no tenía ganas de aprenderme todo eso. Al despedirse me dijo que pasé de panzazo y estoy segura de que se fue con un kilo menos, con su paciencia por los suelos y se despidió  con un cara como diciendo: "¡¡¡No quiero volverte a ver en mi vida, cambiaré mi profesión y ojalá jamás nos topemos de carro a carro...!!!". La verdad no lo culpo. 

Aún así yo llegué ilusionada contándole a mi Chispagel que anduve por carretera a Raynosa, por Lazaro Cárdenas, por las calles del Aeropuerto, por Valle Oriente y San Pedro y que ya sabía manejar. Me soltó la camioneta ese día pero no duró ni dos minutos en regañarme que se me cayó el encanto y me regresó la inseguridad de poder manejar.

Y así han pasado los años en los que no había tocado un carro hasta que mi amiga Chú me quiso enseñar en el estacionamiento del periódico en el piso 7 y no pude ni moverlo porque pensé que me podía equivocar y si le pisaba al acelerador según´yo terminaríamos volando desde el séptimo piso, así que no pude hasta ayer que Yorch me dio la oportunidad de mover su carro porque en realidad no manejé, solo lo moví de lugar.

Espero algún día no lejano poder tener esa oportunidad y quitarme todos los miedos porque hoy por hoy y con Domy ya es una graaaaan necesidad.... o empezaré por lo pronto por ir a un psicólogo que de seguro solo me sacará el dinero. Necesito un psicólogo que me enseñe a manejar . Sería el colmo que fuera Luis que cambió de profesión.

Luis.

Calificación: 5
Le faltó paciencia y doparse un poco.

Chú.

Calificación: 10
Todas las ganas para enseñarme
pero no pude ni moverlo.

Yorch.

Calificación: 10
Súper lindo, súper paciente, pero sentía su miedo a mi desconocimiento total y que risa que se olvidó cuál era el acelerador y el freno.









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