SANTA EN FEBRERO


Cuando yo era chica recuerdo que Santa nos traía muchos regalos, pero siempre tuvimos claro que ese día se festejaba el nacimiento de Jesús, así que para mi Santa, no era un santo, sino un señor gordo con traje rojo que te llevaba juguetes si te portabas bien y desaparecía todo el año. Recuerdo que una noche me quedé esperándolo en las escalera y juré no dormirme para verlo y amanecí al día siguiente en mi cama. No recuerdo si mis papás me vieron en las escaleras y me mandaron a dormir o que me quedé dormida y me llevaron a la cama.

Otro año en vísperas de Navidad, mi hermano llegó con la noticia del año diciendo que Santa Claus eran los papás y mi papá se molestó tanto al escucharlo, que nos dijo a los cuatro que para que se nos quite, ninguno tendría regalo ese año. ¡A chinga, pues yo que culpa tengo!, -pensé-, pero agarró parejo y así terminó la magia de Santa y los Reyes Magos que ellos eran los encargados de llevarnos dulces. No recuerdo si me puse triste o ya lo sospechaba, pero no me afectó porque seguíamos recibiendo juguetes los años siguientes, pero la firma ya le pertenecía a nuestros papás. El señor gordo se había esfumado y nadie lo extrañó. Es más, a mi hasta me caía medio gordo con su risa falsa y su barba larga.

Ahora la magia siguió con Domy, que también tiene muy claro que lo importante es el nacimiento de Jesús pero si cree en Santa, los Reyes Magos y el ratón de los dientes y la verdad, yo a los Reyes Magos ni los pelaba, pero Domy se dio cuenta de su existencia cuando vio comerciales de ellos.

Todos los años Domy a pasado la noche buena en Saltillo con mi familia y al día siguiente o días después que llegamos a Monterrey llega super emocionada esperando ver que le trajo Santa, lo cuál  hemos logrado a pesar de tener algunos inconvenientes como comprar el regalo en Saltillo y traerlo en la maleta para llegar a casa y al abrir la puerta aventar el regalo lo más cerca del pino antes de que se diera cuenta; otras veces antes de irnos a Saltillo, le dejaba las galletas mordisqueadas y medio vaso de leche y tantito desmadre para que viera que si se lo comió Santa; otra Carlos envolvió sus regalos con papel que yo compré días antes y dejó la evidencia en la mesa como tijeras y el mismo papel y le dijimos a Domy que de seguro a Santa se le acabó el papel con tanto niño, y otras más se nos olvidó recoger la carta que ella le ponía en el pino y le dijimos que de seguro no alcanzó de tiempo por andar a la carrera y hemos salido librados como cuando casualmente algún vecino de la cuadra que festejó en la noche y dejó su gorro de Santa en la esquina de mi casa y Domy sorprendida pensó que se le cayó a Santa y así confirmó la teoría de que Santa si llega muy apurado.

Esta Navidad que acaba de pasar ella se fijó en cada Santa que vio en la tele y en los centros comerciales y dijo que todos eran falsos simplemente porque Santa no se deja ver, así que no quiso foto con ninguno, pero cuando Carlos le envió un video del Santa del HEB que visitó al canal donde trabaja y la saludó por su nombre (Creo que es el Santa que más parecido y auténtico se ve de todos) Domy quedó sorprendida.

Ella le dejó una carta a Santa y esta vez si la recogí antes de irnos y Santa(o más bien yo) le dejé una escrita para ella, lo cuál le gustó tanto que se la enseñó a su miss de su salón de clases.

Pasó el año nuevo y a mediados de enero Domy me sorprendió cuando me entregó una carta que le hizo a Santa. La carta decía primero que le pedía disculpas por escribir en enero, pero quería que él la sacara de la duda porque encontró dos cascabeles abajo del árbol (¿de dónde salieron esos cascabeles?...no tengo idea)  y quería saber si eran de Rodolfo (el reno con nariz roja) y quería saber si Rodolfo visitó su casa.
-Por favor mami, mándasela a Santa- lo primero que se me ocurrió es decirle que no me sabía su dirección, que sólo sabía que él vive en el Polo Norte, pero al leer la carta me dio mucha ternura y le dije que la llevaría a correos y de seguro ahí se sabían la dirección en secreto.

Así que fui a correos y le hice la carta de Santa con papeles super originales que me regaló mi hermana en navidad y que Domy no vio. Escribí con mi mejor caligrafía en mano escrita y aproveché la carta para decirle que comiera verduras y firmé como Santa. No le puse remitente porque si le ponía Polo Norte me lo iban a tomar a broma, pero al frente si puse el nombre de mi hija y cometí el error de registrarlo pensando que podía seguirle el rastro.

Ya habían pasado más de tres semanas y ya estábamos a mediados de febrero y a mi ya se me había olvidado. Un día al llegar del colegio recibimos una notificación que la carta llegó peeeero como la registré se la llevaron y ahora teníamos que recuperarla, (si no la hubiera registrado me aventarían la carta en la puerta y asunto arreglado). Yo sólo pensé que con mi pequeño error la cartita ya se había complicado más y sólo teníamos 3 días para recuperarla o la perderíamos y como estaba a nombre de Domy tenía que llevar una identificación de ella.

Pasaron los días y con las tareas y las prisas se me fue la onda. Llegó el sábado y último día y Domy me recordó a las 9 de la mañana que según el papel cerraba a las 11am. Carlos estaba trabajando y ese día no traía dinero en efectivo como para ir y venir en uber, pero era tanta la insistencia que Domy sacó de su bolsita todas sus monedas que tenía guardadas para juntar e ir por la carta, así que entre las dos juntamos y pedimos un uber, no estaba nada cerca y todavía nos llevaron al cajero a sacar dinero.

Llegamos y el lugar era un verdadero desorden, costales y costales de cartas y dos señoras (de esas que les queda mejor trabajar en una iglesia organizando las hojitas de misa y las que "agandallan" el micrófono al final de la misa para dar los avisos y decir quien se ganó el pastel en la rifa) eran las que atendían. Gente molesta por tener cartas perdidas desde hace meses y las señoras entre amables y a la vez a la defensiva decían cosas como : "nosotras no tenemos la culpa, compréndanos también a nosotras", le decían a la persona molesta y ya seguía nuestro turno.

Cuando le di la hoja con el nombre de la niña la señora refunfuñó y dijo que a una menor no se le puede mandar una carta (lo sé, pero cómo le explico todo el relajito que armé) y seguía regañándome: ¿De dónde viene la carta? si le decía que del Polo Norte y que se la envió Santa Claus de seguro la otra señora y la cliente molesta dejarían de pelear y me voltearían a ver con cara de háblale a seguridad o a un loquero, así que me encogí de hombros para expresarle que no tenía ni idea quién la enviaba y Domy me dijo en voz baja que no lo lograríamos.

La señora toda fastidiada me dijo que estaba difícil recuperarla y ¡¡cómo no!!, si tenía costales y más costales de cartas a su alrededor, y la otra señora metichona me dijo que para que le mandan cosas en internet a los niños y yo con cara de mejor atienda a la señora molesta.

Al final increíblemente la señora tomó sin querer el costal correcto y me dio la carta no sin antes volverme a regañar y me perdonó la identificación de Domy, cuando se la di a Domy, se puso muy contenta y en lo que ella abrió la puerta yo me regresé de inmediato y le dije a la señora guiñando mi ojo: -"Es una carta de Santa" -y la señora entre que me sonrió a huevo y me vio con cara de loca y salimos contentas para luego sentarnos en unas escaleras y ver a mi hija súper feliz y sorprendida cuando leyó con mi excelente caligrafía que los cascabeles si eran de Rodolfo y que la firma si era de Santa.

Hoy Domy ya estaba en el carro, la despedí cómo siempre para que Carlos la llevara al colegio, ya se iban cuando Domy le dijo a su papá que se le olvidó algo y salió del carro para ir corriendo a su cuarto y vi que se llevó la carta de Santa super orgullosa.

Algún día Domy sabrá la verdad, y no sé si le caerá bien saber todo el desmadre que hacen los papás para que tengan algo de magia y sea algo extraordinario para ellos en un mundo que a veces es demasiado ordinario.

Y este posdata es para mi niña: Domy, si lees esto cuando ya sepas quien es Santa, espero me perdones y te lleves de recuerdo estos momentos tan "mágicos" que te hicieron sonreír de niña.
Te amo 

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