miércoles, 19 de noviembre de 2014

EL HOMBRE ALTO Y BIEN PARECIDO DEL TÉ




Estaba en un restaurant sola esperando el whap de mi Chispagel para salirme y que llegara por mi. Entré para hacer tiempo y como todo el día cafetié en el trabajo y quería algo calientito que no fuera dulce, mi opción limitada era pedir un té. Pedí uno de manzana con canela y porqué no, una generosa rebanada de pastel. 

Cuando estaba por pedir la cuenta se acercó un señor alto y bien parecido; me preguntó que si estaba tomando té y que si venía sola, le dije que ya me iba pues me esperaba mi marido afuera; luego luego se le quitaron las intenciones de sentarse pero siguió haciéndome plática, me preguntó que si me gustaba el té porque él es un empresario de Guadalajara que vino hacer negocios y que tenía un terreno enorme donde produce todos los tés que me podía imaginar, que conoció a Miguel de la Madrid y que se estaba hospedando no se en que hotel. 

La verdad me daba mucha flojera explicarle que los tés no son mi "hit" y que pedí esta vez sólo porque no había de otra. Luego me pidió amablemente que anotara su teléfono y dirección, "mándeme toda su información aquí (¿información mía?, ¿mis gustos?, ¿cuánto mido, ¿tengo perros?, no entendía bien a qué se refería) y le voy a dar una dotación completa, ¿que sabores le gustan?, ni del que se imagina tengo". 

Terminando su listado de tés se despidió amablemente y remató diciendo: "¡que elegante es usted, que guapa es!", ¡que porte! (no, este último yo lo inventé jajaja, pero lo demás si me lo dijo). Yo sólo di las gracias y señalé al primer mesero que vi para que me trajera la cuenta.

Cuando me levanté e hice fila para pagar en la caja, sentí que álguien me miraba y de reojo vi que nuevamente el señor alto y bien parecido se acercaba con pasitos cortos hacia mí y me dijo: "Mire ya encontré mi tarjeta, tenga, y mándeme toda la información", y remató diciendo: "¡Además de guapa es usted muy alta, que barbaridad!". Yo tontamente solo le contesté. "Pues sí, que le hago" ( y me reí con dos "je-jes" al final).

Mi Chispagel apenas iba en camino pero mejor preferí esperarlo afuera. La verdad me halagó aquél hombre alto y bien parecido del té; a pesar de que caminaba con un bastón y tenía como 89 años de edad. :S


1 comentario:

Lau dijo...

Jajaja viejito coqueto :)

las cabeceras (¿asi se llaman?)

las cabeceras (¿asi se llaman?)