viernes, 31 de octubre de 2014

VISITA ANUAL


El fin pasado fui a ver (o más bien fui a escuchar entre sueños, porque literalmente me quedé dormida) El Libro de la Vida. Sólo vi el principio; lo de en medio lo soñé y el final lo vi sin entenderle; lo cual si me preguntan de que se trata no sabría decir. No es que la película sea aburrida, creo que estuvo buena; pero la verdad yo estaba muy cansada y creo que me relajé tanto que hasta la boca abierta tenía.

En unos de mis cabeceos, sólo vi unos dibujos hermosísimos relacionados al Dia de los Muertos y del el festejo tan colorido que se hace ese día de llevar comida a los fieles difuntos que bajarán para estar con sus seres queridos. Me puse a pensar lo maravilloso que sería que fuera cierto y que un día al año tengan la oportunidad de visitarnos.

Sería increíble volver a ver a mi papá pero ya en otro plano, que fuera de lo más normal verlos completamente bien y divertidos. Yo le haría un altar pequeño como tengo haciendo hace algunos años y le pondría un plato hondo con menudo (pero comprado porque a mi ni me gusta y ni sé cocinarlo), un pan de muerto y un delicioso café de olla. Ahí lo esperaría con otra taza para mi y se reuniría a toda la familia para estar con él un rato. Le preguntaría que pasa en el trance en que cierras los ojos por última vez y los abres en la otra vida, dimensión, plano o lo que fuera. La despedida me la imagino alegre y que nos diera algunos consejos para la vida y que dijera unas palabras casi mágicas que la familia se quedara llena de paz. Creo que si fuera así la muerte no nos asustaría, porque sabríamos que año con año nos volveríamos a encontrar y sobre todo saber que se está bien.

Conchita-Chopo, Lucas, Lola y Dulce Guayaba (DG) se me aventarían a mi y a Carlos para llenarnos de lenguetazos y que más tarde viniera Gaby a saludarnos toda apresurada con su vocesilla juguetona y pidiendo disculpas porque sin querer pisó un pan, para terminar con la bendición de mis abuelos maternos que si conocí en vida y de la cuál no me salvaría de las cachetadas suaves de mi abuela Queta mientras me da la bendición y se presentarían mis abuelos paternos que jamás conocí. Los ancestros mejor nos saludarían de lejitos, si no nunca acabamos.

Hoy a todos los recuerdo con mucho amor, con mucha nostalgia y obviamente extrañándolos siempre. (y a mis abuelos paternos con respeto). Y algo que si me quedó muy claro en la película es que no los dejes en la tierra de los olvidados que es un lugar oscuro y "sin vida"; asi que los llevo con orgullo a todos en mi corazón y ese vivirá siempre.


y por último una rolita

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las cabeceras (¿asi se llaman?)

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