LA CARTA QUE NO LEYÓ

25 de febrero del 2005

¿Sabes?,
En estos días que recogimos tu cuarto, fui encontrándome cartitas o recados míos para ti y no había ni uno que no dijera: "me preocupas", "¿ya fuiste al doctor?", "acuérdate lo que acordamos"....y simplemente te me fuiste de las manos...

Muchas de las motivaciones que yo tenía eras tú. Siempre pensaba en ti y en cómo ayudarte en aminorarte esa tristeza, en tener dinero para ponerte un negocito y que te sintieras útil, pero ni así saldrías de tu pena. Ahora comprendo que me tardé demasiado.

No sabes que sólo y triste se siente este mundo sin ti, nos dejaste un hueco enorme y un vacío inconsolable. Fuiste y sigues siendo alguien que dejó huella en mi vida, que me dejó marcada.

¿Cómo le hago para cambiar tu lugar?, no se puede; pero ese espacio es tan grande que ya nadie lo va a ocupar. Ya nadie me va a despedir en la central, ni a llorar cada que me iba y dejarme con un nudo en la garganta. Nadie me va acompañar a un cafecito como lo hacías tu, ni me va a tener atacada de la risa con tus ocurrencias, nadie me dirá jamás que soy su moyete con "y" griega; pero también ya no tendré la incertidumbre de saber si comiste, si volviste a tomar, si te encontraré bien de salud, y te pido perdón si pude haber hecho más por ti y no lo hice...

La última vez que te encontré en tu casa me dejaste muy mal, estaba demasiado preocupada y dentro de mi pensaba que ya se acercaba el fin, pero no quería que fuera así. Al final ya no estuvo en mis manos.

¿Sabías que tenía más de un año yendo a un psicólogo por ti?, porque quería ayudarte y ayudarme a separar mis dos mundos que me estaban afectando; pero ¿cómo le hacía?. Quería estar contigo y a la vez tenía mi vida aquí y ahora soy recién casada y no podía juntarlos, ni podía dejar mi trabajo para irme contigo, ni cambiarme de ciudad. Es la ley de la vida, y tenía que seguir mi vida ahora, pero es tan duro saber que así tiene que ser, porque si tu no estabas bien, yo tampoco lo estaba.
Ésta última visita al psicólogo sólo fue para despedirme. Ya no estabas tu, la causa, y me fui triste pero tranquila. Y estoy tranquila porque nunca me quedé con ganas de decirte que te quería con todo mi corazón, nunca me quedé con las ganas de un abrazo tuyo, ni de besarte, ni de pedirte la bendición así estuvieras enojado conmigo. la última vez que te pregunté si me querías te hiciste el dormido bromeando y yo tomé como respuesta un sí.

Te fuiste sin dejar nada materia y eso me enorgullece, porque me heredaste los sentimientos, el amor, la admiración, los pequeños detalles de la vida, las ganas de salir adelante y ése hermoso álbum que decoraste, escribiste y llenaste con fotos de nosotros.

Mucha gente te juzgó, así como conocidos tuyos nos juzgaron. Siempre nos decían que te dejáramos tocar fondo, que ya no te viéramos porque nos estabas afectando, y me da mucho gusto no haberles hecho caso, porque siempre nos guiamos por el corazón, porque nadie te conocía como nosotros, nadie sabía por lo que estabas pasando y me alegra haber estado contigo siempre. El saber que tenías un serio problema de alcohol fue muy difícil, ya que tu comportamiento era inestable, pero el darme cuenta que es una grave enfermedad, que realmente estabas enfermo y no era tu intención cambiar de la nada, te pude comprender aunque no me gustaba vivirlo.

Cuando se separaron yo me quedé contigo, estabas muy deprimido y mucho tiempo estuviste mal pero ahí estuve. Cuando estabas contento yo te aprovechaba al máximo, porque nunca fui rencorosa, tenía la capacidad que al instante se me borraba algo desagradable y te aprovechaba al 100. Recuerdo que un día llegaste a mi cuarto con un gansito y una rosa, era para tu moyete que no te habías dado cuenta que tenía 3 días enferma y apenado llegaste con ese regalo y me iluminaste la vida.

Aún no lo puedo creer, aún me cuesta pensar que ya nunca te veré. Aún me cuesta creer que ya no podré platicarte mis preocupaciones aunque no me oyeras. Ya no conocerás a tus nietos, ni volverás a ver aquella película que te quedaste picado, ni cenarás en navidad con nosotros, esa silla quedará vacía pero no nuestro corazón.

Hoy tengo que decirte que te siento cerca, que creo que estás mejor ahora, aunque me quedé con ganas y esperando más momentos para guardarlos en mi mente; pero me quedo con el consuelo de que ya no habrá más lágrimas ni sufrimientos, se acabó la batalla, el sol ahora brillará para ti siempre y una luz nos guiará en el camino. Te doy gracias por darme tan bellos momentos, por darme la vida, por enseñarme a defenderme aunque fuera a tu modo. Me dio gusto haber hecho ese último viaje juntos a Morelia, tu ciudad natal, me dio gusto verte tan feliz y ahora ya estarás en aquél lugar tan bonito que deseaste, lleno de abundante agua cristalina y estarás libre y en paz y de seguro nos estarás guiando desde ahí.

No me queda mas que decirte que aquí sigue tu Moyete echándole ganas a la vida, por ti, por mi futura familia lo haré, por la persona que más amo que es Carlos. A veces será difícil, otras no tanto pero por mi parte seguiré haciendo lo posible por ser una buena persona, aun con todos mis defectos y virtudes, para que estés orgulloso de mi. Solo te pido una cosa....que donde quiera que estés, nunca dejes de darme mi bendición, aunque no me de cuenta, dame ese beso antes de dormir y cuando me despierte, así sentiré que empiezo bien el día. Cuida a mamá y a mis hermanos.

¿Sabes?, al parecer Paty está embarazada, dice que tú se lo mandaste en el sueño. Gracias por esas señales que nos diste a cada una: a Paty fue su sueño, a mi esas flores tan hermosas que estaban marchitas y volvieron a llenarse de color viendo a la Virgen, y a la Güera la acompañaste a caminar el día que partiste y la dejaste muy tranquila y en paz para que superara tu duelo.

Desde aquí te mando un beso, y espérame cuando tenga algún día que partir. Te mando todo mi amor y lo sabes. Te quiero con toda mi alma y te extraño mucho papá.


Tu Moyete











Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Me gustó mucho esta carta. La vida a veces puede sorprendernos con perdidas enormes que dejan un vacío inmenso en nuestra alma.
Mi mamá siempre me dice que al caernos, simplemente hay que levantarse, sacudirse las rodillas y aprovechar esa pequeña cicatriz para ser más fuertes. Este escrito me recordó eso.
Aunque no te conozca, quiero que sepas que te quiero mucho, un beso.
Anónimo ha dicho que…
Me gustó mucho esta carta. La vida a veces puede sorprendernos con perdidas enormes que dejan un vacío inmenso en nuestra alma.
Mi mamá siempre me dice que al caernos, simplemente hay que levantarse, sacudirse las rodillas y aprovechar esa pequeña cicatriz para ser más fuertes. Este escrito me recordó eso.
Aunque no te conozca, quiero que sepas que te quiero mucho, un beso.
la burbuja de yol ha dicho que…
Gracias anónimo. Muy cierto las palabras de tu mami.

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