HOY ME DA MIEDO SER MUJER


El sábado en la noche estando en el depa de mi mamá, me enteré de que Mara, la adolescente de 19 años que estaba desaparecida y que llamó enteramente mi atención y mortificación, la habían encontrado muerta.

Mi hermana fue la que me contó con la cara desencajada lo que sabía, y sentí un vacío enorme en el estómago. Las dos estuvimos un ratito en silencio mientras nuestros ojos se mojaron junto con la indignación, la tristeza y el coraje.

¿Porqué me afectó?
- Porque vi las noticias cuando estaba desaparecida
- Porque yo uso UBER diariamente
- Porque tengo una niña que está creciendo demasiado rápido y sé que llegará el día en que me pida permiso para salir sola, de maquillarse, de salir con amigos, de enamorarse.
- Porque siento empatía por su familia y no puedo imaginar su dolor
- Porque soy mujer...

Mas tarde mi otra hermana me pidió de favor si me podía quedar a dormir en su casa porque su esposo estaba de viaje y no quería estar sola y tampoco se podía quedar con mi mamá porque no quería dejar su casa sola, ya que en una ocasión entraron a robar.

"Bien encerraditas por favor, y me hablan en cuanto lleguen" -nos dijo mi mamá.

No somos unas jovencitas de 19, sino unas cuarentonas con niñas aún pequeñas. Nuestras hijas se quedaron con mi mamá en su pijamada de primitas y la mayor de 11 se fue con nosotras. De repente me dio miedo ser mujer, tres mujeres que andaban no tan tarde pero si de noche, mientras otras 4 se quedaban en un depa.

Esa noche me dio insomnio y mi mente me bombardeó de pánico y miedo, ese miedo que no quiero que se apodere de mi día a día y que tengo que vencer. Malamente pensé en los hubieras y más que esa tarde andábamos Domy y yo solas en la central de autobuses, las veces que miré mi celular que aunque estaba agarrada de mi hija me pude distraer y las veces que no volte a mi alrededor para vigilar de 10 a 50 metros a la redonda.

¿Exagero?, tal vez, pero me hace aún estar más alerta.

Recuerdo cuando tenía 19 y aún más cuando estaba en los 14. Siempre andábamos solas mis hermanas, mis amigas y yo. Mi mamá nos mandaba a las tortillas desde los 12 años y recuerdo que las tres niñas (mis hermanas y yo) atravesábamos un baldío grande y terrozo en el cual no había nada alrededor y que a lo lejos podías ver de repente a un albañil caminando; también recuerdo las veces que viajamos solas de noche en tren hacia la Ciudad de México para pasar el verano con una amiga y su familia y las veces que viajamos en autobús hacia Zacatecas, Guadalajara, Guanajuato, Valle de Bravo y México algunas veces de noche y en una ocasión en el autobús hacia León, recuerdo que mi hermana nos pasó de asiento a asiento un recadito escrito donde decía que nos sentáramos bien y estuviéramos alertas porque atrás de nosotras estaban unos señores que se nos quedaban viendo. También recuerdo las veces que salimos de noche a los antros de moda y platicábamos con chavos que acabábamos de conocer, o las veces que salimos del colegio y nos íbamos a pie a la casa y no había ni celulares, ni traíamos dinero para ninguna emergencia.

Lo sé, fueron otros tiempos, otros mágicos y valiosos tiempos que gracias a Dios pudimos disfrutar sin miedo, que podíamos vestirnos con blusitas o minifalda sin problema (aunque a mi si de plano mi papá me prohibía las minifaldas, simplemente porque estaba muy alta y enseñaban mucha pierna), pero fuera de eso no recuerdo que nos checara mucho la ropa pero eso si, de repente salía su machismo y si nos veía llegar de la calle, fuera cual fuera la hora, éramos unas cualquiera, cuando sólo éramos tres adolescentes que querían pasarla muy bien y tratar de divertirnos como cualquier chava de la edad.

También recuerdo cuando salí por primera vez con un chavo, el cuál nunca le insinué nada y nunca me gustó pero "me di la oportunidad de conocerlo" y que al dejarme en mi casa, antes de bajarme de su carro me acarició las piernas y me quedé paralizada e indignada y ya más grande cuando batallé para conseguir un taxi después de salir de trabajar de noche y me tuve que bajar dos cuadras después porque me dijo que le gusté y no me importó que estuviera lloviendo a cántaros, me bajé muy enojada y empapada, o cuando un tipo quería tocar a mi mamá en una calle transitada y que gracias a que ella reaccionó inmediato, el individuo recibió un golpe en la nariz. ¡En serio, qué les pasa!.

Hoy ya es imposible salir sin preocuparse, y de verdad me apena tanto que las niñas de hoy no se puedan divertir libremente, pero no solo ellas, me apena que las señoras que salen de las fábricas de madrugada o las que viven solas o las que les queda retirado su trabajo o las que simplemente quieren hacer ejercicio en la mañana con ropa deportiva o las que tienen que tomar uber como yo, (porque se supone es un medio mas seguro que los taxis que tomas afuera) estemos expuestas y en peligro.

Me apena tanto que la gente juzgue por que tomas, por la hora que llegas, porque te pintas mucho, porque ibas sola, porque saliste con amigas divorciadas, porque te llevó un amigo, porque se te hizo tarde, porque te expusiste, porque te pintaste la boca de rojo, porque viajaste a la playa sola con amigas.

Me apena que no haya empatía ni respeto a la mujer, que si un hombre sale solo no pasa nada, que si toma y se pone muy mal no pasa nada, que si no llega a casa hasta el siguiente día no pasa nada.

Mi miedo latente es obviamente Domy, esa inocencia pura que poco a poco mientras va creciendo se va dando cuenta de cómo es el mundo y aún así dándole y enseñándole las herramientas necesarias me siento desprotegida porque vivimos en un país en el que al parecer no hay el debido respeto hacia la mujer. Me da pavor el pensar que tarde o temprano me va a pedir salir con amigas en la noche, que se va a querer pintar, que se va a enamorar, que va a querer ir a fiestas y quedarse a dormir  y no podré cortarle las alas aunque aquí entre nos, me vale madre y ahorita pienso que estaré dos cuadras atrás de ella sin que se de cuenta a como veo que van las cosas.

Me apena tanto que haya muchísimos casos de femicidios con nombre y apellido e historia que desconozco y que tanto el casa de Mara como los otros no deberían de haber pasado.

Y a tí Mara, me apena tanto que tu vida haya estado en manos de un desconocido (que supongo tuvo o tiene una madre, hermanas o primas) y que no le hiciste ningún daño, te haya quitado tu tranquilidad, tus sueños, tu futuro, tu valiosa vida no más porque se le antojó, y me apena que a ti estudiante, ama de casa, prostituta, empresaria, obrera, a ti que te gusta leer en un parque o te encanta desvelarte en un antro, que usas siempre traje sastre o que usas tacones altos y minifaldas, que vives en un convento o que sales siempre de noche, que sacas adelante a tus hijos sola, que viajas en coche, metro o taxi, que sales de trabajar de madrugada o sales de un antro pasada la media noche,  a ti joven o adulta, soltera, casada o viuda, seas niña, madre, esposa, hija o amiga, vivas con miedo por el simple hecho de ser mujer.

QEPD Mara y cada una de las vidas de valiosas mujeres que sus familias aún se preguntan porqué.


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